Crónicas de Transilvania

Rescoldos Moribundos

LA AMARGA CRUZADA

RESCOLDOS MORIBUNDOS
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Constantinopla.
Anno Domini 1204.

La cuadrilla, al ver el desastre de Zara, decide ponerse manos a la obra y viajan lo más rápido posible a Constantinopla. Una vez allí, desesperados por no tener a quién recurrir, deambulan por la ciudad durante varias noches hasta que una banda de ghouls dirigidos por un Caitiff, que se hacen llamar los Elegidos de Calomena, deciden asaltarles. El combate es inesperadamente duro, aunque consiguen sobreponerse.

Poco después, una luz celestial les deslumbra, junto con la aparición de una visión angelical. Miguel, el Patriarca, se aparece ante ellos y les confía su Sueño, diciendo que son las comadronas que tienen que ayudar a que, aunque ese sueño se acabe, otro igual pueda nacer. La aparición de Miguel, que llevaba años encerrado en la Catedral de Santa Sofía, llama la atención del resto de cainitas de la ciudad, que sienten en su interior que algo importante está a punto de suceder.

El primero en llegar a ellos, sin embargo, es el taimado Vykos, que los descubre esa misma noche y solicita su ayuda. Vykos les confiesa que casi todos los vampiros de Constantinopla temen por el destino de la ciudad, y que él, en particular, teme por el destino del hombre más virtuoso que conoce, su sire Simeón. Los cruzados, dice Vykos, atacarán el Monasterio Obertus casi con total seguridad, y es allí donde se encuentra Gesu, hermano de sangre y sire de Simeón. Simeón jamás abandonaría la ciudad si su hermano se queda y Gesu se niega a abandonar el monasterio. La única solución que le queda, para pesar de Vykos, es eliminar a Gesu. Pero no puede hacerlo él mismo, dado que su sire sospecha de sus intenciones y es por ello que pide ayuda a la cuadrilla.

El grupo confía en Vykos por el pasado que comparten y aceptan, así pues, utilizando la información que éste les ha dado para entrar en el Monasterio Obertus, encuentran a Gesu y, tras que éste se negaba a abandonar el Monasterio y la ciudad, condenando con eso, no sólo a Simeón y Vykos, sino también a gran parte de los seguidores de la familia Tzimisce de Constantinopla, deciden acabar con su vida, sin que éste oponga resistencia. En agradecimiento, Vykos les ofrece información sobre dónde encontrar a Gregorio, musa de Miguel y Senescal de Constantinopla, para hablar sobre la defensa de la ciudad.

A pesar de contar con esta información son incapaces de detener al ejército mercenario. Tras duras y sangrientas batallas, en las que apenas pueden conformarse con salvar unas pocas vidas, la cuadrilla consigue averiguar la localización de Gregorio, en el Anfiteatro Kynegion. Sin embargo, antes de poder llegar hasta él, el grupo se encuentra con Maria La Negra, una poderosa infernalista que complota para asesinar a Miguel por una venganza milenaria. Después de tantos siglos, logran vencerla y llegan al fin al Anfiteatro, donde se les revela la verdad. Un lloroso y arrepentido Gregorio confiesa que él mismo había sido el causante de la locura de Miguel mediante su Dementación, por envidia y por rencor hacia el Patriarca, trabajando en conjunto con las instrucciones de Narsés de Venecia, el verdadero responsable de que la cruzada hubiera virado hacia Constantinopla. Los personajes deciden ofrecerle la justicia del purgatorio y acaban con su vida después de que les revele dónde se encuentra Miguel en su estado actual de locura, en "el templo erigido en su nombre".

La Catedral del Arcángel San Miguel es el destino final de la cuadrilla. Allí, finalmente, se encuentran por segunda vez con el Patriarca. Él declara que ha llegado el momento de Ascender y dejar su Sueño en manos de otras personas. Ivan Bratovich, tzimisce de la cuadrilla, demuestra su naturaleza ambiciosa cuando se toma las instrucciones de Miguel de manera literal y trata de diablerizarlo. Sin embargo, la voluntad del Matusalén es demasiado poderosa para Bratovich, quien termina la diablerie como una persona completamente diferente. Casi parece como si el Patriarca hubiera renacido en un nuevo cuerpo… una idea que, muchos siglos después, junto al resto de indicios, será una pieza indispensable del puzle de la Yihad.

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Nikolatos

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